Cuando algo se rompe no puede volver a su estado inicial. A pesar que las cosas puedan repararse y los pedazos intenten pegarse, no va a quedar igual que antes. Lo mismo ocurre con los seres vivos. Esto no quiere decir que algo que se ha reparado está mal, sólo demuestra que una vez que las cosas cambian no vuelven a ser como antes. Eso, que ahora es diferente, refleja una especie de nuevo comienzo. No significa mejor ni peor, sólo distinto. Y así siempre pasa con la vida. Los sucesos marcan a las personas y las hacen diferentes a lo que eran antes de haber pasado por esa situación que ahora los hace otros. Tal vez "roto" no sea la mejor palabra para definir el estado en el que se encuentra una persona después de vivir algo importante, porque esa palabra tiene una connotación negativa. Pero si fuera posible dejar a un lado esta impresión, "roto" sería la palabra perfecta.
Somos fracciones de nosotros mismos. Una recopilación de pedazos de vida que nos hace ser quienes somos. La clave está en la connotación, positiva o negativa, que le demos a cada uno de esos fragmentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario