miércoles, 8 de agosto de 2012

Godot

Esperamos demasiado de los demás
Esperamos más de lo que nos pueden dar
Esperamos que sean lo que queramos
Esperamos que lo sean cuando queramos
Esperamos lo que nosotros mismos no podemos dar
Por eso siempre sólo nos quedará esperar...

De sentimentalismos y otras tonterías...

¿Y si amar no fuera tan difícil? Ésta es una de las preguntas más tontas que he escuchado, desde mi punto de vista claro está. Lo que para mí es tonto puede que para otro sea lo más complicado del mundo, esa paradoja es lo que nos hace únicos, ahí se encuentra lo maravilloso del ser humano. Unos somos buenos para unas cosas y otros para otras; redundando, sí, no me importa.

Pero volviendo al tema, el por qué para mí ésa es una pregunta tonta, porque sencillamente pienso que amar no es difícil. Una vez que la ruleta ilógica, atípica, antipática del corazón -y no hablo del órgano- hace lo suyo, amar es la única respuesta que podemos dar. La cuestión está en que así como somos de "maravillosamente" distintos, tenemos formas completamente diferentes de demostrar esos sentimientos. Ése es el meollo del asunto. 

Hay quienes tienen habilidades para el amor, hay quienes simplemente no las tienen, esto se ha determinado gracias a un estudio realizado en la universidad "Azteca Maya" llevado a cabo por la Dra. Mí Misma. Hay quienes por más que amen, son demasiado orgullosos para demostrarlo y se pierden los mejores momentos de su vida, a veces no por orgullo sino por miedo. No sé qué es peor, hasta allá no llega mi sapiencia o la de la doctora. Da igual. 

Tantas cosas pudieran decirse al respecto, pero el punto es que el amor es como el conocimiento de la humanidad, entre más sabes, entiendes que más te falta por saber y eso es inevitable. ¿Cuántas cosas no se han escrito sobre amor y desamor? ¿Cuántas canciones no dan justo en el blanco y aún así nunca terminan de quitarte la pena o de describir la dicha?

Lo único que realmente se puede concluir al respecto es que el amor le lleva la contraria a la salud. Todos los doctores, curanderos, médicos chinos, sanadores, etc. dicen que cualquier cosa en extremo es mala, hasta el agua, pero es que el amor es así: o es extremadamente bueno o es extremadamente malo. 

Al final, en este tema, siempre seremos extremadamente felices o extremadamente infelices.