domingo, 14 de noviembre de 2010

Valorar: tú valoras, él valora... Nosotros perdemos el tiempo.

Las cosas más sencillas de la vida son directamente proporcionales a los mejores momentos de la misma. Entre más común y menos rebuscado sea el motivo de alegría, mayores son los intérvalos de tiempo acumulados en el baúl de los recuerdos agradables.

Lamentablemente la familia ha perdido las viejas costumbres sin adoptar nuevas. No es necesario mantener los hábitos aprendidos en el hogar de la infancia; al crear uno propio es posible tener iniciativas distintas que fomenten los lazos que unan a los integrantes del grupo. Pero, ¿qué pasa cuando no valoramos lo que tenemos y dejamos pasar el infame sustantivo conocido como tiempo y perdemos las costumbres familiares y los momentos con los seres queridos? Pasa que, finalmente, tenemos que recurrir a un antiguo y conocido dicho que jamás perderá vigencia: "a muchacho barrigón..." No no no, ése no era, pero tú sabes cuál es.

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