Cuando se tiene una meta ansiamos incansablemente el momento de cumplirla. Tardamos N cantidad de tiempo en lograrlo, la mayoría de las veces se invierte mucho de este "recurso natural no renovable"1. Sin avisar, en un pestañeo alcanzamos el objetivo por el cual hemos trabajado tanto, pero ese momento se escurre de la vida como el agua de las manos. Los incontenibles segundos durante los cuales disfrutamos del triunfo, escapan de ti como si tú significaras para ellos el peor de los castigos. Son malagradecidos, ¡Tanto que te esforzaste por ellos!
1. Frase tomada de las expresiones usuales de a prof. Ana María Rojas, al igual que el título de este texto.
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